Contratar y formar talento nuevo suele sonar caro. Sin embargo, el contrato de formación en alternancia permite a las empresas incorporar trabajadores jóvenes con un coste en Seguridad Social que, en la mayoría de los casos, se reduce prácticamente a cero.
En este artículo te explicamos cómo funciona, qué bonificaciones existen en 2026 y cómo dar el primer paso si tu empresa quiere aprovecharlo.
El contrato de formación en alternancia combina trabajo remunerado con formación teórica, de forma que el trabajador aprende un oficio mientras ya forma parte activa de la empresa. Es la fórmula pensada para incorporar talento joven sin experiencia previa.
Su auge responde a una necesidad real del mercado: sectores como la electricidad, la fontanería o la carpintería arrastran un déficit de profesionales que la contratación tradicional no logra cubrir. Este modelo permite formar a la persona exactamente en lo que la empresa necesita.
A diferencia de un contrato ordinario, la formación en alternancia exige que la actividad laboral esté vinculada a una acción formativa reconocida, ya sea del Catálogo de Especialidades Formativas del SEPE, un certificado de profesionalidad o un ciclo de FP.
Además, la empresa debe designar un tutor encargado de acompañar al trabajador durante todo el proceso, algo obligatorio desde la última reforma laboral. Esta figura es clave para garantizar que la formación se traduce en aprendizaje real.
Aquí está el verdadero atractivo del contrato de formación en alternancia: su impacto económico. Las cifras oficiales de 2026 dejan un ahorro considerable frente a un contrato convencional.
En 2026, la cuota fija de seguros sociales para este tipo de contrato asciende a 197,24 € mensuales. Sin embargo, la empresa tiene derecho a una bonificación de 119 € sobre esa cuota, lo que reduce drásticamente el coste real a pagar.
El único concepto que no puede bonificarse es el MEI, con un importe fijo de 12,82 € al mes. En la práctica, esto significa que el coste en Seguridad Social de contratar bajo esta modalidad es prácticamente simbólico.
A la bonificación general se suma una cuantía adicional por la labor de tutorización, que varía según el tamaño de la plantilla: hasta 60 € al mes en empresas de mayor tamaño, y hasta 80 € al mes en empresas de menos de 5 trabajadores.
Sumando ambos conceptos, muchas empresas llegan a bonificar hasta 199 € al mes, dejando el coste final en Seguridad Social prácticamente en cero.
El ahorro no termina cuando finaliza el contrato de formación. Si la empresa decide transformarlo en un contrato indefinido, tiene derecho a una bonificación adicional durante tres años: 1.536 € anuales si se trata de un hombre, y hasta 1.764 € anuales si se trata de una mujer.
Esto convierte al contrato de formación en alternancia en una vía doblemente rentable: primero como fórmula de incorporación con coste reducido, y después como puente hacia una contratación indefinida bonificada.
No todas las incorporaciones pueden formalizarse bajo esta modalidad. Existen algunos requisitos que conviene tener claros antes de iniciar el proceso.
La persona contratada no puede haber desempeñado antes el mismo puesto en la empresa durante más de seis meses, aunque haya sido bajo otra modalidad contractual, incluida la cesión a través de una ETT. Además, la formación asociada debe ser compatible con las funciones reales del puesto de trabajo.
El Real Decreto 1065/2025 estableció límites máximos en el número de contratos formativos que una empresa puede tener vigentes de forma simultánea, en función del tamaño de su plantilla. En determinados colectivos, como personas con discapacidad, este límite puede ampliarse.
Antes de iniciar el proceso, conviene revisar cuántos contratos de este tipo puede formalizar tu empresa según su volumen de personal.
El proceso, aunque parece burocrático, se resume en unos pocos pasos claros: elegir la acción formativa vinculada al puesto, designar un tutor dentro de la empresa, formalizar el contrato y comunicarlo al SEPE a través del sistema RED.
La parte más importante, sin embargo, no es administrativa: es encontrar el perfil adecuado y una formación que realmente prepare al trabajador para el puesto. Aquí es donde entra en juego contar con un centro de formación especializado.
El contrato de formación en alternancia encaja de forma natural en sectores con alta necesidad de mano de obra cualificada, como la electricidad, la fontanería, la carpintería, la albañilería o la pintura. Son oficios donde la formación práctica pesa tanto como la teórica, y donde el relevo generacional es cada vez más urgente.
En Capacita Pro, el programa PROfesiona está diseñado precisamente para esto: formar a personas sin experiencia previa en oficios del hogar y conectarlas con empresas dispuestas a incorporarlas mediante el contrato de formación en alternancia.
Para las empresas, esto significa acceder a talento ya orientado al sector, con una parte de la formación ya cubierta y con todo el proceso de selección facilitado.
Si tu empresa quiere incorporar talento formado con un coste mínimo en Seguridad Social, puedes conocer cómo funciona el proceso en nuestra sección para empresas o resolver tus dudas sobre el contrato de formación en alternancia directamente con nuestro equipo a través del formulario de contacto.
Te ayudamos a diseñar soluciones adaptadas a tus necesidades reales.
